martes, 29 de diciembre de 2009

El año del tigre


Pues se acaba el año del toro, y no se si acabaremos también con el toro, pero vamos por buen camino. Empieza el año del tigre. No es por fastidiar pero tengo entendido que el bicho en cuestión es independiente y arrogante, tenaz, intuitivo y sutil, y tan suave como agresivo. No, no hablo de Bambi, pobrecito él, que se quedó sin mamá por culpa de un cazador malvado, que no supo respetar que la tierra era del viento; hablo del tigre, que dicen los chinos, que ruge cuando hay viento, que es distinto. A pesar de ser un animal salvaje y violento, su apariencia de suavidad y nobleza engaña y fascina a quien lo contempla. Según los biólogos, los tigres son tan fieros como cobardes; al encontrar a sus enemigos, primero se ocultan y calibran sus posibilidades; si el adversario es más fuerte y formidable, el tigre no atacará por hambriento que esté, pero si tiene la presa asegurada, atacará siempre por detrás, a traición que se llama.

Con estos datos no es difícil meterse a pitonisa y predecir que el año 2010 será engañoso, porque el tigre no nos está protegiendo, nos está acechando. No quiere que tengamos trabajo, acecha para quedarse con nuestro trabajo, y hacernos sus esclavos subsidiados; no quiere que tengamos derechos, acecha para que los que no han nacido todavía, no los tengan y manejar él los derechos a su antojo; no quiere ciudadanos educados, porque podemos darnos cuenta de que su nobleza es fiereza y su suavidad cobardía, y decidir que no nos gusta; no quiere que seamos libres, porque la libertad nos convierte en adversarios fuertes y esto no le permite saciar su arrogancia.

Tampoco es difícil, con estos datos, hacer una lectura estimada de cómo vencer al tigre. Nuestra principal fortaleza es la libertad. Más libres, más fuertes. Pero hay que tener cuidado, porque, de momento, estamos en inferioridad de condiciones, y, aunque puede parecer un contrasentido, lo mejor para enfrentarse al tigre, si estás en inferioridad de condiciones, es no enseñar las armas con las que cuentas, porque dudará de tu fuerza y, en un ejercicio de talante y valentía, no atacará. Así pues, no tengáis miedo a la libertad, porque eso es darle ventaja al ciervo, digo, al tigre.

Pues nada, a no fiarse ni un pelo del bichejo. Luego, no digáis que no estáis advertidos.

domingo, 20 de diciembre de 2009

Merry Christmas!


Es curioso que en las bolsas del supermercado, decoradas ya para la Navidad, dice Merry Christmas y Felices Fiestas. No se han atrevido a decir Feliz Navidad, seguramente para no molestar a quien no sea cristiano. De verdad que no entiendo qué puede molestar ver la figura de un niño indefenso y pobre recostado en un pesebre. Ni se de nadie que no esté de acuerdo con el mensaje que vino a traer: paz en la tierra a los hombres de buena voluntad. ¿Quién no diría lo mismo?

Durante los siglos I y II d.c, los cristianos no celebraban la Navidad porque no se sabía exactamente cuando había nacido Jesús, solo cuando había muerto. Sin embargo, en el siglo III la Iglesia ya celebra de forma clandestina el nacimiento de Jesús el 25 de diciembre. Los cristianos perseguidos, aprovecharon otras fiestas paganas, las Saturnales romanas, en las que el Sol Invicto era representado en la figura de un recién nacido, para celebrar el nacimiento de quien era la auténtica la luz del mundo. Los pueblos del norte de Europa también celebraban fiestas en torno al solsticio de invierno, de manera que alrededor del siglo V la Navidad era celebrada y universalmente conocida.

No se exactamente cuántos años de tradición tenían las fiestas paganas, pero desde luego menos de XXI siglos. Podemos recuperar las fiestas de invierno, pero no podemos eliminar a Jesús, ni que es una figura real que ha transformado la existencia humana, y, para los que creemos que, además, es Dios, no podemos tampoco eliminar la realidad de su presencia real en la historia y en la vida de cada uno de nosotros. Los cristianos vamos a seguir celebrando el nacimiento de Jesús, en otro idioma o en las catacumbas, y nos desearemos paz en la tierra a todos los hombres de buena voluntad.

Feliz Navidad, queridos y queridas que leéis mi blog! Os deseo lo mejor. Y os doy las gracias. Bo Nadal! Zorionak eta Urte Berri On! Bon Nadal!

jueves, 17 de diciembre de 2009

Vuestra es la Tierra con cuanto contiene


Reconozco mi incultura literaria, porque esto debe de tratarse de un verso de algún famoso poema: “La tierra no pertenece a nadie, salvo al viento”. Que alguien me diga, por favor, que no me equivoco y que es una perífrasis literaria, del último premio Nobel de literatura, o algo así, traída a colación por el Presidente de España en la cumbre del clima de Copenague. Debe de tratarse de un poeta danés. Sí, eso va a ser.

Porque, “vuestra es la tierra con cuanto contiene”, la verdad es que tampoco nos da derecho a maltratarla, pero cederla al viento, así, por la cara, me parece excesivo. Desde luego yo no renuncio a mi alícuota parte que me corresponde. Si el señor Presidente quiere, que ceda la suya al viento, al silencio, a la lluvia, al aliento de un beso, al vuelo de una mariposa, al recuerdo del perfume de Sonsoles, o al murmullo de las olas rompiendo sobre la playa, pero, la mía, que ni la toque. ¿Estamos?

Claro que, también es posible que el inculto sea él y no sepa que la tierra es nuestra porque Dios nos la cedió. Otra posibilidad es que sí lo sepa, pero quiera enmendarle la plana a Dios, en un “quítate tú que me ponga yo”. Incluso cabe una tercera, y es que no se trate de un poema y que este tío esté pirao. Y, entonces, se entienden muchas cosas.

martes, 15 de diciembre de 2009

...Y te doy mi corazón



Este año no tengo ganas de hacer el resumen del año, ni el recuento de cuántas cosas nos han pasado y de las que nos han dejado de pasar. No sé. Me pilla floja y un tanto desesperanzada. La humana condición hay veces que me sobrepasa.

Pero, ¡Eureka! He leído el discurso de Obama en la entrega del Nobel. El delirio, la locura, el frenesí, y, un subidón de endorfinas que no veas. Dice que el mal existe y que hay que combatirlo. Me tranquilizo, porque ya empezaba a pensar que no es democrático excluir a nadie. Dice que la guerra, de una forma u otra, surgió con el primer hombre, y me reconcilio con la humana condición y, sobre todo, con mi vecino, que, dicho sea de paso, pretende quedarse con mi silla de la Asociación de vecinos. Dice también que los estadounidenses somos los herederos de la fortaleza y previsión de generaciones pasadas, y es un legado por el cual mi propio país legítimamente siente orgullo, y, como ZP es amiguete de Obama, y le gusta lo que dice, pues, igual lee esto y lo entiende, y entonces recuerdo que yo también tenía mi propio país con un pasado glorioso, y recobro la esperanza en el futuro. Pero, ¡atención!, esto es solo el comienzo del paroxismo. Si sigues leyendo empiezas a abjurar de tus principios sesentayochistas, (yo no los tengo, porque nací dos o tres añillos antes): habrá ocasiones en las que las naciones, actuando individual o conjuntamente, concluirán que el uso de la fuerza no sólo es necesario sino también justificado moralmente. Siento un ligero mareíllo al ver lo de la justificación moral de la defensa de los valores propios, y me alegro de estar sentada. Un tipo como éste que es listo, profesor de Derecho Constitucional, (no es por nada), que se ha movido por los valores de la pazzzzzzzzzzz, dice que decir que la fuerza es a veces necesaria (…) es reconocer (…) los límites de la razón. Ahora, sin embargo, reconozco que me aturrullo, porque entonces no sé si defender mi silla de la Asociación por la fuerza, porque la actitud de mi vecino supera claramente los limites de mi razón.

Luego cita al Presidente Kennedy (dos veces, por más señas), y hace suyas sus palabras y dice que el mundo respaldó a Estados Unidos tras los ataques del 11 de septiembre y continúa apoyando nuestros esfuerzos en Afganistán. ¡¡¡Dios!!!! ¿Se imagina alguien a ZP citando a Aznar para justificar la guerra de Irak, y luego de Afganistán? Lo retiro. No he dicho nada. Pero me viene a la mente ZP, y pienso en la cara que pondrá si lee que la convicción de que la paz es deseable rara vez es suficiente para lograrla. La paz requiere responsabilidad. La paz conlleva sacrificio. ¿Será esto lo de “si vis pacem, para bellum”? ( a ver; para los hippies de ciencias: no significa “si quieres la paz, para la guerra”; significa “si quieres la paz, prepara la guerra”), y la adereza con el dialogo, poniendo como ejemplo a personajes del siglo XX como Nixon, Juan Pablo II o Ronald Reagan (Uyyyy! ¡Por poco! Le ha faltao Marrrrgarita Tatcher). Aquí ya me tiene “entregá”. Reconozco que la locura se desata en mí. La falta de esperanza puede corromper a una sociedad desde su interior. Saltan todas las alarmas: dado el vertiginoso ritmo de la globalización y la homogenización cultural promovida por la modernidad, no debería sorprendernos que la gente tema perder lo que aprecia de su identidad particular: su raza, su tribu y quizá más que nada, su religión. ¡Que esto ya lo dijo un Papa, que condenó el modernismo! El delirio llega pronto: la regla de vital importancia en todas las principales religiones es tratar a los demás como te gustaría que te traten a ti. ¡Por Dios, por Dios! ¡Si son los Evangelios apócrifos los que dicen esto! Y, los otros, dicen “amar al prójimo como a mí mismo”
Cumplir con esta ley de amor siempre ha sido el foco en la lucha de la naturaleza humana. No somos infalibles. Cometemos errores (…), pero no tenemos que pensar que la naturaleza humana es perfecta para continuar creyendo que se puede perfeccionar la condición humana. No tenemos que vivir en un mundo idealizado para seguir aspirando a los ideales que lo harían un lugar mejor. La no violencia que practicaban hombres como Gandhi y King quizá no sea práctica o posible en todas las circunstancias, pero el amor que predicaron, su fe en el progreso humano, siempre debe ser la estrella que nos guíe en nuestra travesía. ¿Ha dicho, la estrella que nos guíe en nuestra travesía? ¡Madre mía! ¡Como a Melchor, Gaspar y Baltasar!
No puedo, no puedo más.
Obamita de mi vida/Tu eres bueno, como yo/Por eso te quiero tanto/Y te doy mi corazón/Tómalo, Tómalo/Tuyo es, mío no

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Mis patines de cuatro ruedas


Vamos a ver, criaturos, ¿Cuándo he hablado yo de curas, monjas o Iglesias? En esta historia de los crucifijos sólo he hablado del crucifijo, de nada más. Pero la reflexión de estos dos últimos post, me ha hecho regresar a una pista de patinaje. Y me explico.
Reconozco que en la vida he tenido mucha suerte, y si de curas y monjas se trata, más que suerte. ¿Cómo voy yo a hablar mal de mi Madre Mª Jesús, de mi Madre Pilar,…? Me enseñaron a rezar, a amar, a sumar, a leer, a cantar, a coser, si, también a coser (lo justo, la verdad),… ¡a patinar! Les dio por ahí, y montaron una pista de patinaje. ¡Cómo me gustaba patinar! ¡Qué chulos eran mis patines!, de cuatro ruedas. Juro por todo lo jurable, que nunca, nunca, jamás, jamás de los jamases me pusieron una mano encima; que nunca violentaron mi cuerpo ni mi alma, que nunca me hicieron nada malo, ni a nadie que yo conociera. Juro por lo más sagrado que me enseñaron a ser solidaria, es posible que yo no quisiera aprenderlo, pero ellas se dejaron la vida por los demás. Juro que eran buenas hasta llorar y que nos hicieron mujeres enteras y seguras. Juro que llevaban un crucifijo en su pecho, cerca de su corazón, y que era su razón de vivir y que eso no era malo. ¿Dónde estarán mis patines? Tengo que encontrarlos. ¡Si pudiera volver a ponérmelos! Encontraría también de nuevo al crucificado, y volvería a rezar y a ser alegre y solidaria y buena. Tengo que encontrarlos para empezar a patinar otra vez, (a mis años), a ir muy despacito al principio, hasta que ya no me caigo porque ahí están la Madre Rosa y la Madre Teresa y la Madre Amelia, para cogerme fuerte y levantarme con un beso. ¡Que Dios os bendiga donde estéis, si es que estáis! Yo bendigo vuestro recuerdo.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Es de bien nacido, ser agradecido



Quiero completar la idea de ayer, aunque alguien ya ha dado marcha atrás, de momento.
La democracia existe porque existió Jesús. La democracia le debe al cristianismo su existencia. Los listos que ha leído algo en su vida lo saben. El problema es que esta gente no sabe lo que dice porque, simplemente, no saben. Como buenos necios, repiten lo que otros, que si son listos y tienen un claro plan de controlar a los hombres, les dicen, sin parase a pensar en la verdad de los argumentos que cuentan. Se mueven por titulares, por revancha, o, lo que es peor, por odio e ignorancia.
¿Cuáles son los Estados del mundo que han implantado un sistema democrático y no han sido cristianizados, en algún momento de su historia? Que alguien me dé un nombre. La democracia no se ha ganado por oposición al cristianismo, se ha ganado gracias a los valores que el cristianismo ha transmitido, y que han hecho posible la evolución del pensamiento político-social-jurídico hasta el sistema democrático a lo largo de estos siglos.
Que nadie piense que la democracia, como la consideramos nosotros, es un invento de los griegos: los griegos dejaban fuera de la polis a la mitad (los -a políticos), porque no los consideraban iguales, y solo los iguales son capaces de participar en la vida política. ¿Y qué decir de los romanos?
La igualdad es un invento cristiano. ¿Qué menos que mostrarnos agradecidos? ¿Qué menos que reconocer el origen de nuestro sistema de convivencia, que no deja a nadie fuera? ¿Qué menos, que un demócrata homenajee el símbolo que le ampara? ¡Pero, si la cruz debería estar en todos los lugares públicos como símbolo de la democracia! Todos los demócratas, con independencia de si son religiosos o no, deberían llevar una cruz, que hay un valor cristiano que dice que “es de bien nacidos, ser agradecidos”.

jueves, 3 de diciembre de 2009

La democracia y la libertad


Lo siento por alguien, pero la democracia es un producto de la ideología cristiana. Le debemos a Cristo lo de dar al Cesar -Estado- lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios. No es fácil entender el sistema democrático, porque la libertad no es fácil de entender. No me refiero a la libertad propia, que esa está siempre justificada. Me refiero a la libertad de los demás cuando es contraria a la propia. Este conflicto, lo siento Sr. alguien, lo ha resuelto el cristianismo y somos deudores de él.
Lo digo porque alguien piensa que la libertad religiosa es la libertad de no tener religión. También.
Consiste precisamente en eso, en poder tener religión y en poder no tenerla.
El que no cree en Dios, lo normal será que no tenga religión (por si alguien no lo sabe, la religión es la relación entre Dios y los hombres), lo cual no significa que no tenga libertad religiosa. La tiene. Es un derecho fundamental que le ampara para que alguien no pueda obligarle a usar símbolos religiosos de ningún tipo.
El que cree en Dios, lo normal será que tenga religión, lo cual significa que tiene libertad religiosa. Es un derecho fundamental que le ampara para que alguien no pueda impedirle usar los símbolos religiosos del tipo que quiera.
Esto, así de simple, si nos ponemos asépticos y neutrales para que alguien lo entienda, porque, este alguien, está entendiendo que la libertad, en general, solo existe para el que elija el NO. Digo “no”, porque soy libre. Pues resulta que la libertad es también para el que elije el SI. Digo “si”, porque soy libre. Tampoco es tan difícil entenderlo, ¡córcholis!