miércoles, 4 de febrero de 2015

¡Menos mal que no me lee ni mi padre!

¿Cómo es posible que, en este país, haya tanto hijo de puta por metro cuadrado? ¿Cómo es posible que haya gente con tan mala leche?¿dónde está la buena gente de antes?¿dónde se han metido?¿por qué tanta envidia de lo que no vale la pena envidiar? ¿Cómo es posible que medrar lleve consigo tanta indignidad? En este país no se puede hacer el propósito de llevarte bien con todo el mundo; efectivamente no somos dinero que a todo el mundo le gusta, pero ¡coño!, si tú no te metes con nadie, ¿por qué hay tanto mamón por ahí suelto que decide que se va a entretener en joderte la existencia? Y, tú, que tienes tus objetivos vitales centrados en otra cosa y en otras personas, tienes que perder el tiempo en deshacerte del mamón. Claro que luego ves el horror del IS y te reconcilias con tu mamón particular, es más, lo añoras, porque ya lo conoces y, más o menos, te manejas; o, piensas en un día como hoy, en tantas personas que pelean contra la gran putada del cáncer, y a tu hijo puta particular lo ves hasta guapo y atractivo cual general en su caballo imponente, que te mira desde arriba y te obnubila; y lo ves lleno de medallas en el pecho con su banda roja a la cintura y sus borlas doradas y te abalanzas hacia él y, a los pies de su caballo, piensas ¡¡¡Qué suerte tengo, qué magnífico hijo de puta particular me ha tocado!!! Que mal hablada me estoy volviendo, !Menos mal que no me lee ni mi padre!!!