No hay sensación de Navidad porque ya no nace El Salvador. Las fiestas estas que se celebran no son de nada. Los católicos, a decir del propio Papa Francisco, no sabemos ni lo que celebramos. Deberíamos ser conscientes de que ya no tenemos que temer a nada y eso es lo que celebramos y no es poca cosa. Pero nos falta fe. Nos sobra razón.
El mundo mató la esperanza cuando crucificó a un inocente y, desde entonces, pensamos que cuando matamos a un inocente es porque Dios lo consiente. Y es verdad que lo consiente, porque podía evitarlo. Esto es lo que a mi me mata. Que Dios no quite de en medio a tanto canalla. Tantas guerras, tanto dolor, tanta enfermedad..., que es imposible mantener la esperanza. Por eso, recordar una vez al año que es verdad, viene muy bien y no hay que permitir que nos maten la esperanza.
Navidad es un mundo mejor, pero todos los días. Deberíamos celebrarlo todos los días.