sábado, 17 de diciembre de 2016

Navidad es que el mundo cambie

El miércoles 17 de diciembre de 2008 Publiqué en este blog la siguiente entrada:
La Nochebuena se viene, la Nochebuena se va
En este momento absurdo por el que estamos atravesando, es muy difícil recibir una felicitación que diga ¡Feliz Navidad! La última que he recibido es una fotografía de la biblioteca de la Facultad en la que se dice: “Felices Fiestas”. ¿Qué fiestas? , porque a mí el verano no me lo felicitan (y para mi es muy feliz), ni la Semana Santa. No sé si se refieren a las fiestas del mes décimo (decem-diez). Estas fiestas son romanas y se celebraban del 17 al 23 de diciembre (¡anda!) en honor a Saturno, el dios más importante para los romanos, hasta que llegó Júpiter (¡mira!). A la luz de velas y antorchas, se celebraba el fin del período más oscuro del año y el nacimiento del nuevo período de luz, o nacimiento del Sol Invictus, coincidiendo con la entrada del Sol en el signo de Capricornio (solsticio de Invierno). El caso es que me suena la historieta. Es como celebrar que nace “la luz del mundo” que vence al mal y pone fin a un período de tinieblas para la Humanidad, o sea la Navidad, el nacimiento de Jesús, que es Dios. Pero seguramente hay quién preferiría que celebráramos las Saturnales nuevamente, porque el caso es que, un simple portal en el que aparece un niño indefenso recostado en un pesebre pobre, hiere y hace daño a quién lo ve en un lugar público. Yo creo que, si esto molesta, es porque se es muy ignorante o porque estamos en un nuevo período oscuro de la Historia y que el hombre, que ha dejado de creer en Dios, es capaz de creer en cualquier cosa, lo mismo dá Saturno que Júpiter. Los cristianos seguiremos celebrando la Navidad porque el nacimiento de Jesús, tanto si nació el 24 de diciembre como si fue en cualquier otro día, sí es una fiesta y es muy feliz porque desde entonces tenemos la seguridad de que “esto está ganao” lo cual relaja mucho, la verdad. Si estamos en el bando de Dios, que es el Señor de la Historia y que todo lo puede, pues ¡ya hemos ganado al malo más malo! Después de todo, el malo más malo es una criatura creada que, por si mismo, nada puede, y por eso se vale de hombres para que le ofrezcan sacrificios (como si se tratara de Saturno), solo que esta vez de víctimas inocentes –tantos bebés no nacidos que se convierten en víctimas del más horrendo crimen; tantas guerras que se mantienen por intereses económicos; tantos ancianos y enfermos que estorban a los jóvenes y sanos… ¿Cómo el niño del pesebre?-, pero en la Historia, el malo más malo, tiene perdida la eternidad, y lo sabe. Se me puede decir que es una forma de ser respetuoso con todas las creencias, pues entonces también con la Navidad ¡FELIZ NACIMIENTO! ¡FELIZ NAVIDAD!

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