miércoles, 4 de febrero de 2015

¡Menos mal que no me lee ni mi padre!

¿Cómo es posible que, en este país, haya tanto hijo de puta por metro cuadrado? ¿Cómo es posible que haya gente con tan mala leche?¿dónde está la buena gente de antes?¿dónde se han metido?¿por qué tanta envidia de lo que no vale la pena envidiar? ¿Cómo es posible que medrar lleve consigo tanta indignidad? En este país no se puede hacer el propósito de llevarte bien con todo el mundo; efectivamente no somos dinero que a todo el mundo le gusta, pero ¡coño!, si tú no te metes con nadie, ¿por qué hay tanto mamón por ahí suelto que decide que se va a entretener en joderte la existencia? Y, tú, que tienes tus objetivos vitales centrados en otra cosa y en otras personas, tienes que perder el tiempo en deshacerte del mamón. Claro que luego ves el horror del IS y te reconcilias con tu mamón particular, es más, lo añoras, porque ya lo conoces y, más o menos, te manejas; o, piensas en un día como hoy, en tantas personas que pelean contra la gran putada del cáncer, y a tu hijo puta particular lo ves hasta guapo y atractivo cual general en su caballo imponente, que te mira desde arriba y te obnubila; y lo ves lleno de medallas en el pecho con su banda roja a la cintura y sus borlas doradas y te abalanzas hacia él y, a los pies de su caballo, piensas ¡¡¡Qué suerte tengo, qué magnífico hijo de puta particular me ha tocado!!! Que mal hablada me estoy volviendo, !Menos mal que no me lee ni mi padre!!!

jueves, 29 de enero de 2015

Carta al Papa Francisco

Querido Papa Francisco, soy una madre de familia, mujer, heterosexual desde mi nacimiento. He crecido en una familia católica, de padres buenos que se han esforzado por darme una educación en valores cristianos. He estudiado en un colegio religioso, de monjas cuando era pequeña y hasta la enseñanza media. Estas monjas nunca me maltrataron. No he sufrido abusos sexuales ni de ningún tipo, ni los he hecho a nadie. Estudié con esfuerzo y me alejé de ambientes de droga, sexo y rock and roll que pudieran perjudicar mi alma y mi cuerpo. He sido una hija obediente y cariñosa. Me casé y no me he divorciado, aunque ganas no me han faltado. Cuido de mi familia e intento que mi hogar sea luminoso y alegre. He intentado vivir según las normas de la Santa Madre Iglesia. En definitiva, un bicho raro, una especie en extinción, irrecuperable para la sociedad. Sin que yo me identifique con el “hijo bueno” de la parábola del hijo pródigo, sí me preocupa haber estado haciendo el canelo, que la gente me mire y me señale con el dedo y me tachen de católica fundamentalista porque voy a misa los domingos y no estoy de acuerdo con que se liquide a los niños antes de nacer. Me preocupa que mis hijos me echen en cara que les he educado en unas ideas trasnochadas y locas porque lo importante es siempre volver a la casa del Padre, donde, por cierto, yo ya no sé si volver porque del sacramento de la confesión ni hablamos, ¿no, Santidad?.... ahí arriesgamos el pescuezo directamente. Quiero pedir permiso para dejar de ser un bicho raro y recuperar el tiempo perdido y recuperarme para la sociedad y reintegrarme plenamente en ella. Lo de las drogas y el rock and roll no, pero igual lo demás me lo pensaba. En el fondo me gustaría cambiar la parábola del Hijo Pródigo y que cuando el hijo menor y malo volviera, su hermano mayor y no envidioso, ni soberbio, ni interesado, sino esforzado buen hijo, le pudiera decir; ¡”Lo que te has perdido, chaval”!, “he estado todo el día de fiesta, matando los becerros de papá con mis amigos, porque todo lo suyo es mío, y felices de la vida gastando en su casa su fortuna, y no como tú, por ahí perdido, pasando Dios sabe qué calamidades...” No me río de las vidas desgraciadas que han sufrido y sufren; con esas me solidarizo y doy gracias por no haberlas tenido yo, es solo que me gustaría matar el becerro y comérmelo con mis amigos, para que todos vieran que en la casa del Padre se vive mejor que fuera, y que me dieran una palmadita en el hombro y me dijeran hija buena y fiel pasa a la casa de tu Señor. Santidad, eso de esperar la recompensa en una moneda que no conocemos -porque ni ojo vio, ni oído oyó-, se hace pelín cuesta arriba con la que está cayendo.

domingo, 26 de octubre de 2014

El pequeño Nicolas

Yo entiendo que la cosa no tiene gracia, pero es inevitable reírse a mandíbula batiente cuando te vas enterando de las andanzas del pequeño Nicolas. Pero ¡que agenda tenía el tío! Si no fuera porque parece que algo tiene que tener detrás, creo que lo habría fichado para dar clases en el CNI. Es un fiera. ¿Con cuantos años empezó a "trabajar" el figura? Lo más curioso del tema es pensar que la gente no se extrañara de la juventud del "intermediario" y que lo vamos a convertir entre todos en un héroe, como sigamos así.¿Cómo es posible que importantes empresarios le adelantaran miles de euros para negocios que no hacia? ¿Es un reflejo de la sociedad española, que no ha cambiado nada desde que Quevedo la describiera? Porque, si se descuida le petit Nicolas, nace ya en el siglo XXI. No daba una en su carrera ( en tres años de carrera, cuatro asignaturas aprobadas), y aparecía en los folletos de su Universidad como alumno ejemplar. Este tipo conoce a alguien súper, mega importante y no sabemos todavía quien es. Yo creo que efectivamente lleva razón y "se la han jugado" y me gustaría que nos lo dijeran, porque ahí sí que puede haber tomate.

miércoles, 22 de octubre de 2014

¿Todos somos sospechosos?

Me ha venido a la mente la letra de aquél tango, “Cambalache”, en el que se dice aquello de que “Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos”. Y es que hoy todos estamos bajo sospecha; no hay más que insinuar que tal o cual, o que aquél o éste parece que, me han dicho que, para que automáticamente se le ponga bajo sospecha; “los inmorales nos han igualao”. Ese es el problema, que los inmorales nos han igualao y te tienes que defender de nada porque hay un inmoral al que no importa si naciste honrao, ni si viviste honrao. Y lo peor es que hemos perdido la confianza en los demás. Las relaciones personales, que se basan precisamente en la confianza, se empiezan a resquebrajar porque no te puedes fiar ni de tu sombra, y vivir así es complicado. Hace poco me contaba un empresario que se fue de vacaciones a Suiza con su familia, ¡ha tenido que explicar a sus empleados que no ha ido a evadir dinero porque ya murmuraban! Que hay mucho sinvergüenza es evidente y que hay que desenmascararlos y juzgarlos, también, pero nos están llevando a extremar la rigidez de nuestra conducta con las consecuencias que ello tiene. Otro amigo juez me decía que no se puede ya aplicar el sentido común porque no es criterio interpretativo, sino criterio subjetivo del aplicador de la norma, con lo cual no queda margen a la equidad, so pena de convertirte también en corrupto. No puedes ser flexible en la aplicación de la norma porque eres un prevaricador en potencia. No hablo de cometer delitos ni de llevarte lo que no es tuyo con total impunidad, me refiero a hacerle un favor a alguien, a facilitarle la vida, a ayudar en lo que dependa de ti, porque en cualquier momento el mismo al que le has hecho el favor lo puede utilizar contra ti. Insisto en que no se trata de favorecer arbitrariamente, sino a que el margen de discrecionalidad ya no existe y eso es axfisiante. ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! ¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón! Mezclao con Stavisky va Don Bosco y "La Mignón", Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín... Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches ves llorar la Biblia contra un calefón...

miércoles, 3 de septiembre de 2014

Destroyer

Le llaman destroyer. Alguien ha dicho que es la grasa que engrasa las relaciones humanas, pero la realidad es que el envidioso ataca con una furia terrible, y como no tengas la autoestima en su sitio, es destroyer total. No se te ocurra destacar frente a un envidioso (o envidiosa), porque intentará destruir lo que tú tienes por el simple hecho de que ella (la persona envidiosa, digo), no lo tiene. Por envidia se cometió el primer asesinato de la historia; estaba ya el mundo pa no venir. Pero mira por donde, estamos aquí, hemos venido y pretendemos quedarnos. Dan ganas de decir: “si quieres lo mío, te lo vas a currar”, pero es inútil porque el envidioso (o envidiosa) no tira por elevación, sino que destruye por parálisis. En el fondo encierra un enorme complejo de inferioridad porque la persona envidiosa al destruir a otro compensa sus carencias. Si te encuentras en medio de una tóxica envidiosa, quítate de su camino, o quítale de tu camino. Distancia y mínima confianza (que no se entere de por dónde te mueves). No hay otra. Y me tocó. Me gusta el blog. ¡Que a gusto te quedas! Ea.

viernes, 20 de junio de 2014

Infanta Sofía

Soy fan de la Infanta Sofía desde ayer. Un primor de niña. ¡Y lo bien que lo hizo todo! Con diferencia la que mejor se lo pasó y siempre sabía dónde tenía que colocarse. La criatura ya sabe que su hermana va primero. Me puso un poco nerviosa lo pendientísima que estaba su madre de ellas porque lo estaban haciendo todo de primera y la madre mira que mira, toca que toca, … creo que las agobió demasiado en su afán de darles seguridad y tranquilidad. Pero mi querida Sofía, un encanto. Formal, sencilla, natural, divertida, perfecta. Me encanta esta niña.

miércoles, 18 de junio de 2014

¡Que viva Felipe VI!

¡Cuánto tiempo llevo sin pasar por el blog! Lo echo mucho de menos, la verdad A pesar de mis escasísimos momentos para dedicar al blog, la ocasión lo merece y quiero dejar aquí mi impresión sobre el momento histórico que me toca vivir. Apenas me acuerdo de la coronación del Rey Juan Carlos I, pero ahora, es obvio, que mi situación es diferente. Creo que está bien que el Rey abdique y que lo haga ahora. No se encuentra bien físicamente; no es el mejor momento de la monarquía, probablemente provocado por él mismo; y, puede contener la marea roja que amenaza a su hijo. Por otro lado, es el mejor momento del Príncipe de Asturias. Por el contrario, no es el mejor momento del país. Pero, si fuera el mejor momento del Rey y el mejor momento del país, evidentemente, no se iría. Otra cosa, no hay que darle la palabra al pueblo para que decida qué sistema político quiere porque ya lo decidió en su momento. Si España fuera una República, cada vez que tocara elegir Presidente no preguntaríamos al pueblo si quiere cambiar a monarquía, de manera que no se quiere preguntar al pueblo, se quiere sustituir la monarquía democrática por la República. Creo que Felipe VI va a ser un Rey magnífico. Abre una etapa ilusionante. Y la Reina, como quiera, va a ser insuperable, posiblemente nada que ver con la Reina Doña Sofía, pero igualmente profesional. Es joven, moderna, inteligente, capaz y antipática. Por eso, solo le falta querer, y como quiera…, tenemos monarquía pa rato. Larga vida al Rey.