miércoles, 22 de octubre de 2014

¿Todos somos sospechosos?

Me ha venido a la mente la letra de aquél tango, “Cambalache”, en el que se dice aquello de que “Vivimos revolcaos en un merengue y en un mismo lodo todos manoseaos”. Y es que hoy todos estamos bajo sospecha; no hay más que insinuar que tal o cual, o que aquél o éste parece que, me han dicho que, para que automáticamente se le ponga bajo sospecha; “los inmorales nos han igualao”. Ese es el problema, que los inmorales nos han igualao y te tienes que defender de nada porque hay un inmoral al que no importa si naciste honrao, ni si viviste honrao. Y lo peor es que hemos perdido la confianza en los demás. Las relaciones personales, que se basan precisamente en la confianza, se empiezan a resquebrajar porque no te puedes fiar ni de tu sombra, y vivir así es complicado. Hace poco me contaba un empresario que se fue de vacaciones a Suiza con su familia, ¡ha tenido que explicar a sus empleados que no ha ido a evadir dinero porque ya murmuraban! Que hay mucho sinvergüenza es evidente y que hay que desenmascararlos y juzgarlos, también, pero nos están llevando a extremar la rigidez de nuestra conducta con las consecuencias que ello tiene. Otro amigo juez me decía que no se puede ya aplicar el sentido común porque no es criterio interpretativo, sino criterio subjetivo del aplicador de la norma, con lo cual no queda margen a la equidad, so pena de convertirte también en corrupto. No puedes ser flexible en la aplicación de la norma porque eres un prevaricador en potencia. No hablo de cometer delitos ni de llevarte lo que no es tuyo con total impunidad, me refiero a hacerle un favor a alguien, a facilitarle la vida, a ayudar en lo que dependa de ti, porque en cualquier momento el mismo al que le has hecho el favor lo puede utilizar contra ti. Insisto en que no se trata de favorecer arbitrariamente, sino a que el margen de discrecionalidad ya no existe y eso es axfisiante. ¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón! ¡Cualquiera es un señor! ¡Cualquiera es un ladrón! Mezclao con Stavisky va Don Bosco y "La Mignón", Don Chicho y Napoleón, Carnera y San Martín... Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remaches ves llorar la Biblia contra un calefón...

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